Aprendizaje basado en problemas: la realidad dentro del aula

¿Qué es el Aprendizaje Basado en Problemas? ¿Cuál es su origen? ¿Cuáles son los pilares pedagógicos y los elementos claves que sustentan esta metodología? La UPF Barcelona School of Management acogerá el próximo 9 de junio una jornada específica de formación dirigida a profesores para dotarlos de los recursos necesarios para implementar esta metodología en el marco del nuevo modelo docente de la escuela. Este artículo de Mar Carrió y Josep-Eladi Baños, del Grupo de Investigación en Educación en Ciencias de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, nos cuenta la metodología y las ventajas de su uso dentro en el aula.

 

Aprendizaje basado en problemas: la realidad dentro del aula
Por Mar Carrió y Josep-Eladi Baños. Grupo de Investigación en Educación en Ciencias de la Salud. Universidad Pompeu Fabra

Durante siglos la educación universitaria estuvo basada en la transmisión de conocimientos de los profesores a los estudiantes, donde los segundos eran receptores pasivos de lo que los primeros habían decidido que debían aprender. Si esta estrategia educativa podía estar justificada en la universidad medieval por el difícil acceso a los pocos libros disponibles, dejó de serlo con la llegada de la imprenta hacia el 1440. Sin embargo, el modelo educativo siguió en la misma dirección durante los siglos siguientes. Los primeros cambios llegarían a finales del siglo XX con la aparición de métodos pedagógicos que implicaban a los estudiantes en su propio aprendizaje. Uno de los más extendidos, y con más de éxito, ha sido el aprendizaje basado en problemas, conocido también por su acrónimo ABP.

La lógica del ABP se basa en la exposición del estudiante a situaciones reales o simuladas a través de textos cortos que han de analizar, plantear las preguntas adecuadas, buscar la información para responderlas y llegar a su resolución . Para hacerlo posible, los estudiantes trabajan en grupos reducidos en sesiones de tutoría, bajo la supervisión de un profesor que actúa como facilitador del proceso de aprendizaje. Después buscan la información a través de los métodos que hayan escogido para responder las cuestiones planteadas, la comparten y la llevan a la siguiente sesión. En esta, el profesor les interroga para saber el grado de comprensión y profundización al que han llegado y este proceso sigue de forma iterativa hasta la resolución final de la situación planteada al principio de la actividad. Finalmente se redacta un informe donde se recoge el proceso seguido, las preguntas planteadas y las respuestas, así como las fuentes empleadas para hacerlo posible.

El ABP tiene notables ventajas sobre la enseñanza tradicional basado en clases teóricas y en actividades dirigidas totalmente por los profesores. Permite un análisis más profundo de las situaciones planteadas, la identificación de las cuestiones más relevantes, la comprensión a través de las lecturas que los propios estudiantes identifican y la integración de todos los conocimientos necesarios para resolver el problema. Además, la ABP permite aprender múltiples competencias generales que no se limitan a una disciplina y que serán de gran importancia para la vida profesional futura. Dentro de estas se encuentran, por ejemplo, la comunicación oral, la comunicación escrita, la capacidad analítica, el trabajo de grupo, la gestión del tiempo, la distribución de tareas, la búsqueda de información, el pensamiento crítico y la comprensión de la incertidumbre. El método permite alcanzar también la integración de disciplinas para que las situaciones planteadas nunca pertenecen exclusivamente a una sola disciplina, por lo que se evita compartimentar el conocimiento como suele suceder en los estudios tradicionales. Este hecho es de gran importancia porque permite comprender integralmente los problemas planteados. Veamos algunos ejemplos aplicados a la docencia de la biología y la medicina.

En nuestro grado de Biología Humana tenemos varias asignaturas donde empleamos el método ABP de forma completa. Esto permite que nuestros estudiantes puedan aproximarse a problemas complejos desde el primer año y que precisen de aprender conceptos propios de asignaturas de cursos superiores para resolver la situación planteada. Esta no viene siempre en forma de texto y hemos empleado con éxito otros formatos, como noticias, cómics o bien fragmentos de películas, convenientemente modificados, como el caso del film "Everest" que ha sido utilizado para presentar la vida en la alta montaña. Para comprenderlo, los estudiantes deben conocer la fisiología de la respiración, las consecuencias vitales de la deprivación de oxígeno, los mecanismos de adaptación a estas situaciones y como algunas aves lo han hecho. Todo ello permite que los estudiantes comprendan y aprendan más fácilmente conceptos de elevada complejidad.

En nuestro grado conjunto de Medicina utilizamos el ABP desde primer curso para favorecer la comprensión del funcionamiento del organismo a través de la enfermedad. Aunque los estudiantes ignoran la patología médica, la utilización de casos sencillos permite adquirir conocimientos de ciencias básicas que permite comprender cómo la enfermedad se produce mediante la alteración de los procesos fisiológicos. Es una introducción a la medicina clínica desde el primer día en un esfuerzo para que la entiendan no como una lista de de síntomas sino como una alteración de la fisiología normal. Se trata de habituarse a pensar de una manera analítica y no reactiva, y hacerlo independientes en su proceso de aprendizaje. La experiencia acumulada en cerca de diez años muestra que el efecto es perdurable y facilita la comprensión de las asignaturas clínicas.

En definitiva, pues, el ABP tiene efectos beneficiosos en el aprendizaje que podríamos resumir en dos muy importantes. En primer lugar, facilita la comprensión de las situaciones reales de una forma analítica. En segundo, permite la adquisición de numerosas competencias útiles para toda la vida profesional. Ambos efectos son imbatibles: permiten un aprendizaje autónomo y profundo que ayuda a formar graduados con capacidades imprescindibles para la vida profesional.

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