Xavier Puig: ‘La situación económica actual en los países occidentales se podría resumir cero crecimiento, cero inflación y cero tipo de interés'

Los precios de la eurozona han caído por primera vez en cinco años y la tasa de inflación interanual de la zona euro se ha situado en diciembre en el -0,2%. La caída del precio del petróleo ha acabado por llevar al índice de precios a niveles negativos y el temor a la deflación ha conducido al euro por debajo de los mínimos de 2006 en 1,181 dólares. ‘La situación económica actual en los países occidentales se podría titular: “cero crecimiento, cero inflación y cero tipo de interés”. Otra vez, y ya son varias desde 2007, en los mercados financieros tenemos que afrontar una nueva situación desconocida’, afirma Xavier Puig, director de programas de Banca y Finanzas de la UPF Barcelona School of Management.

Ante una situación así, ¿qué hacer con nuestros ahorros?
‘El problema no está tanto en la situación actual de los mercados financieros como en la lógica inversora predominante desde hace generaciones y que está ya muy interiorizada por la mayoría de los inversores. Seguramente, en esta nueva situación, donde los depósitos o la renta fija a corto plazo ofrecen rentabilidades cercanas a cero y hasta negativas, estaremos más dispuestos a replantearnos el concepto clásico de riesgo, o al menos a  cuestionarlo o matizarlo. A grandes rasgos este paradigma central viene a decirnos que quien no quiera riesgo debe invertir en renta fija ya que quien invierte en renta variable (en bolsa) está asumiendo un riesgo demasiado elevado. Pero lo que ocurre hoy es que el riesgo ya no es lo que era', concluye.

Puig considera que en una situación de deflación existen dudas sobre quién tiene realmente más riesgo. ‘En una situación de deflación, con tipos de interés iguales a cero o negativos, ¿qué tiene realmente más riesgo: la renta fija o la renta variable? No lo sé. Sinceramente. Pero la duda es razonable', asegura.

Para Puig, el riesgo debe analizarse en cada caso y en cada circunstancia y actuar con sentido común, sin parámetros  preconcebidas ni paradigmas que no concuerdan con la realidad de cada momento.  Todo se ha de replantear continuamente. Repetir lo que siempre se ha dicho puede llevarnos a incongruencias fatales’, apunta.

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