Jaume Puig-Junoy: 'Vender por internet es algo habitual en la mayoría de sectores y negocios y los medicamentos no son una excepción'

Internet se abre al negocio de la venta de fármacos. La ministra de Sanidad, Ana Mato, ha anunciado que a principios de 2015 estarán ya en funcionamiento las primeras farmacias autorizadas para vender por Internet medicamentos no sujetos a prescripción médica. El anuncio ya ha suscitado el debate en el sector, dividido entre los defensores y detractores de la propuesta, especialmente los que consideran que esta medida puede fomentar la automedicación. 'Vender por internet es algo habitual en la mayoría de sectores y negocios. Quien pretenda que en el campo de los medicamentos esto debe ser diferente, tiene un problema. Lo mismo ocurre con los taxistas y Uber: no se pueden poner vallas al campo', argumenta Jaume Puig-Junoy, director del Máster en Economía de la Salud y del Medicamento de la UPF Barcelona School of Management (Universidad Pompeu Fabra).

Según Puig-Junoy, las limitaciones a la competencia y los canales de distribución en el caso de los medicamentos encuentran ya poco apoyo en el siglo XXI, al menos en cuanto a los medicamentos publicitarios y los sin receta. La competencia en la distribución minorista ha demostrado ya en muchos lugares del mundo que funciona y abarata costes del consumidor, de modo que las farmacias disponen de pocas ventajas competitivas a no ser que sean capaces de ofrecer valor añadido a la simple dispensación (consejo al paciente, seguimiento, etc. que fidelicen el paciente)'. Puig-Junoy considera que vender medicamentos sin receta por internet debe ser algo normal de la misma manera que lo es la venta de libros, productos alimenticios, pequeños electrodomésticos o la de productos de parafarmacia. 'No obstante, cabe preguntarse quién ofrece la garantía: el que dispensa o el que produce el producto', apunta Puig-Junoy.

En este sentido, el profesor Puig-Junoy recuerda que, en general, la responsabilidad recae en el productor y la falsificación se persigue, sea el producto que sea. 'Entonces, ¿qué razón hay para poner puertas a internet y limitar la venta de medicamentos sin receta en oficinas de farmacia con una acreditación especial para su web? ¿Qué se pretende, proteger al consumidor o al dispensador?'.

 

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