Vladimir de Semir: ‘La situación de la Investigación Científica en España es dramática’

Cataluña celebra del 14 al 23 de noviembre la Semana de la Ciencia con el objetivo de difundir y poner al alcance de todos numerosas actividades gratuitas relacionadas con la ciencia y la tecnología, una iniciativa que se reproduce en este mes de noviembre en muchas ciudades españolas y europeas. ‘La divulgación de la ciencia es básica para que la sociedad sepa entender e interpretar los trabajos y los descubrimientos científicos, para fomentar el interés y apoyar a todos los profesionales que trabajaban en este campo y para promover el progreso y el bienestar’, afirma Vladimir de Semir, director académico del Máster en Comunicación Científica del UPF-IDEC.

Sin embargo, la otra cara de la moneda la ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyos datos provisionales del gasto de 2013 en I+D en España dejan muy claro el limitado valor que se otorga a la investigación científica: 13.052 millones de euros (empresas + administración pública + enseñanza superior), que equivalen al 1,24% del producto interior bruto (PIB) y emplea a 123.582 personas, lo que supone un 7,2 por mil de la población total ocupada. España ocupa el lugar 16 de la Unión Europea en I+D.

‘Las cifras no engañan y son muy claras: sólo en los dos últimos años el número de científicos españoles ha disminuido en 6.653 personas’, lamenta De Semir. Esta situación, a su entender, releva a España a ser una sociedad de servicios, sin mucho valor añadido. ‘La falta de inversión y de personal científico, a mi entender, es la parte más dramática de la situación porque supone además un despilfarro de nuestra propia inversión en talento’.  Para De Semir, vista la curva claramente descendente de datos, no estamos ante una situación provisional. ‘La perspectiva de estos últimos años nos da un resultado catastrófico para el presente y sobre todo para el futuro de España en relación a la demanda y las oportunidades de la sociedad del conocimiento. Europa y el mundo demanda científicos que buscan oportunidades, nuestros jóvenes se van y eso nos hace a nosotros cada vez socialmente menos competentes y económicamente menos competitivos’, concluye.

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