Salvador Alsius reflexiona sobre las ventajas e inconvenientes del falso documental de Jordi Évole

El falso documental dirigido por Jordi Évole bajo el nombre de Operación Palace donde explicaba que el golpe de Estado del 23F había sido un montaje dirigido por José Luis Garci y orquestado por todos los agentes políticos de la transición, el CESID y la Casa Real ha abierto de nuevo el debate sobre los fakes en las aulas de Periodismo de las Universidades.

El director académico de los Masters en Periodismo del IDEC-UPF, Salvador Alsius, valora la trayectoria y el valor demostrado por Jordi Évole. 'Este debate sobre los fakes es recurrente en las aulas de periodismo sin una conclusión clara al respecto desde que Orson Welles radió la novela La Guerra de los Mundos como si fuera un hecho real. Fue el primero y se analiza como hecho experimental. Después ha habido otros pero hasta qué punto tiene sentido hoy en día este tipo de engaño' se pregunta Alsius.

Reconoce las ventajas del formato: la intriga, la provocación, el generar dudas, el hacer pensar y reflexionar a la ciudadanía, el doble debate a raíz de los hechos del 23F pero también sobre la credibilidad de los medios de comunicación.

Pero también ve los inconvenientes: el engaño, la pérdida de credibilidad de la profesión, el sensacionalismo, la guerra de audiencias y, desde el punto de vista estrictamente profesional, la falta de ética periodística. 'En un momento en que el periodismo está tan en entredicho, en el que vivimos la hibridación y confusión de muchos géneros; saltarse las garantías de la ética periodística que debe permitir que el público distinga claramente qué es información, interpretación o ficción me genera muchas dudas sobre la utilidad de este fake y sobre qué aporta al comportamiento de los medios de comunicación'.

También le sorprende la complicidad de algunos de los participantes por su impecable trayectoria. Algunos políticos, como Jorge Verstrynge, Eduard Bosch, Iñaki Anasgasti o Rojas Marcos. Pero especialmente de periodistas como Fernando Ónega o el mismo Iñaki Gabilondo. 'Si lo que se pretende, como ha explicado después el propio Évole, es hacer reflexionar, pienso que el periodismo tiene muchos otros recursos que lo permiten'.

Por esta razón, sobre una balanza de pros y contras, Alsius reconoce que le pesan más los inconvenientes. Y, a pesar de admirar la carrera de Jordi Évole, considera que el falso documental no es el formato más adecuado para alguien con su trayectoria, distinguida con numerosos premios y reconocimientos periodísticos.

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