'RSC no es sinónimo de marketing social', Silvia Vílchez, MRW en el IDEC-UPF

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es un concepto hoy en día muy asentado entre las empresas españolas y ya no es necesario dar una definición de este concepto. A lo largo de los últimos años, sin embargo, ha sufrido modificaciones como resultado de los cambios en el entorno empresarial. El IDEC-Universitat Pompeu Fabra, en el marco del Máster en Dirección de Recursos Humanos en las Organizaciones, organizó el pasado lunes 4 de febrero una conferencia con Silvia Vílchez, Directora de Relaciones Corporativas de MRW, una de las compañías con más trayectoria en cuestiones de acción social. La RSC siempre ha corrido el riesgo ante la sociedad de parecer una estrategia con el único objetivo de ganar dinero, de la misma manera que el marketing social, pero disfrazado de cordero. Silvia Vílchez, en cambio, diferencia los dos conceptos: ?RSC no es sinónimo de marketing social? reclama ?porque en el primer caso la filantropía es el origen que ha evolucionado hacia algo más complejo? . A pesar de ello, reconoce que, en cualquier caso, no se abandona el enfoque mercantilista, aunque destaca que existe una base de sentido común, de humanidad. La paradoja o aparente contradicción entre solidaridad y negocio, no fue la única que se generó durante la jornada, donde también se tocaron temas como la responsabilidad del gobierno o los tipos de RSC en las empresas.

?La estrategia de MRW se basa en tres patas de igual importancia: calidad, expansión y RSC. No sabemos a cuál de las tres corresponde la buena marcha de la empresa, así que no vamos a recortar ninguna? , afirma Vílchez. En el caso de la empresa española que el pasado 2007 cumplió 30 años, la RSC se centra no sólo en ámbitos internos como las ayudas a la formación o la conciliación de la vida personal y laboral; sino también en ámbitos externos: una serie de planes sociales muy estudiados con los que se intenta llegar a todas las personas. Con estas dos ramas de su RSC se genera un buen funcionamiento de la empresa: baja rotación, bajo absentismo no justificado, alta antigüedad y una sensación de orgullo de pertenencia a una organización comprometida.

Si la empresa funciona bien, aumenta la calidad, la productividad y los usuarios, que también perciben un valor añadido en esa compañía, se decantan por sus productos. ?No está demostrado que estas cosas hagan ganar más dinero, lo que sí está demostrado es que no hacerlas cuesta dinero?, resume Vílchez. Por ello, las empresas, en general, no están de acuerdo con la intención del gobierno de desarrollar una ley que obligue a la RSC, como sí lo están los sindicatos o las ONG. ?Ahora las empresas que hacen RSC son diferentes, más competitivas, y cuentan con un valor diferencial?, explica Silvia. De nuevo la contradicción entre solidaridad y negocio. En esta línea, además, los detractores de la RSC critican que si la sociedad exige a las empresas que hagan eso, descarga al Estado de reforzar el estado del bienestar.

¿Pero hasta qué punto las empresas hacen una buena acción social? ?En España somos el primer país europeo en número de empresas que publican su memoria. Es cierto que muchas no están auditadas pero por algo se empieza?? Silvia Vílchez cree que la voluntad es un factor muy importante a la hora de iniciar acciones de RSC, sobre todo, el compromiso de la dirección de una empresa. Por otra parte, y esta es la segunda paradoja, hay que exigir a las compañías coherencia: ?Es mejor no hacer nada y no presumir de nada que hacer algo y presumir de mucho? advierte Vílchez. El público de la jornada preguntó si entonces es mejor hacer poco o nada. Vílchez remarca que la coherencia se puede tener haciendo pocas cosas: ?Se trata de no regalar ordenadores si tienes un empleado trabajando con una pantalla que le está dañando la vista? , ejemplifica. Por eso considera que tanto empresas grandes como pequeñas pueden hacer RSC, siempre que tengan ganas, y sigan unos criterios mínimos de coherencia.

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