Presentación del último llibro de Vladimir de Semir en Barcelona

Vladimir de Semir, director del Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental del UPF-IDEC, es uno de los grandes expertos de este país en el tema de la divulgación científica. Ayer presentó su último libro, Decir la Ciencia, donde analiza la difícil relación entre ciencia y comunicación pública. De Semir se plantea si lo que necesitamos son más científicos comunicadores o periodistas científicos. ‘La tarea del periodismo divulgativo y analítico es hoy más necesaria que nunca’, afirmó.

   

La presentación se hizo en la librería La Central de Barcelona ante un número abundate de público. A continuación reproducimos la entrevista que le hizo el periodista Maria Josep Picó i Garcés para Mètode.cat.

Entrevista a Vladimir de Semir

Desde hace veinte años dirige el máster decano en comunicación científica, del que fue su impulsor en el seno de la Universitat Pompeu Fabra. ¿Por qué apostó por este posgrado?
Cuando me incorporé en 1994 a la Universitat Pompeu Fabra como profesor asociado de periodismo científico ya tenía una larga trayectoria de más de doce años como periodista científico, que me permitió crear e impulsar durante años la ciencia, la medicina y el medioambiente en La Vanguardia. Esta estrecha conexión entre el mundo de las ciencias, su difusión y la sociedad en general me permitió percibir la necesidad de que debe existir una adecuada interrelación entre ciencia y sociedad en todos sus ámbitos y en todas sus formas. Al ser la Universitat Pompeu Fabra una universidad muy joven y tener un rector fundador (Enric Argullol) con gran visión de futuro, la coyuntura me permitió crear unas estructuras poco habituales en una universidad pública tradicional de forma que, además de la asignatura específica, impulsé un centro de análisis de la transmisión de la ciencia a la sociedad y un máster profesional que daban respuesta a unas incipientes pero significativas demandas que existían en los ámbitos social y económico de la sociedad. Buena prueba de ello fue el apoyo económico que estas iniciativas tuvieron desde el principio por parte de la Generalitat de Catalunya y de empresas que colaboraron en llevar a la práctica estos objetivos educativos. En realidad la oferta formativa que impulsamos acabó creando una demanda que ya existía latente en el mundo profesional y económico vinculado a la investigación científica y a la industria del sector. ¡Sin duda, fue el momento oportuno y la intuición adecuada para efectuarlo!

La formación en comunicación científica, ¿cómo ha evolucionado en dos décadas?
Creo que no es una exageración afirmar que partimos de la casi nada de hace veinte años a una auténtica eclosión de todo tipo de seminarios, cursos, asignaturas, diplomas y másteres en los que se ofrecen las claves de las diversas opciones que existen en el mundo de la comunicación científica, médica y ambiental. Y hay que pensar que cuando hablamos de comunicación científica nos estamos refiriendo a diferentes sectores profesionales pero con muchos puntos en común, como son fundamentalmente el periodismo, la comunicación institucional o corporativa y la museología. En la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona hemos sido pioneros en una formación que a la vez es integral e interdisciplinaria con un claro objetivo de dar respuesta formativa a una creciente demanda profesional –insisto: ¡una auténtica eclosión!– que se ha dado en las últimas dos décadas en estas diversas especialidades del apasionante y relevante mundo de la comunicación, con muy significativas e importantes salidas profesionales y que van a seguir creciendo.

El entorno digital ha transformado la actividad del comunicador científico.
Es fácil imaginarse el enorme cambio que se ha producido si recordamos que cuando empezamos el máster incorporamos una asignatura de nuevas tecnologías de la comunicación en la que dábamos, en la mayoría de los casos por primera vez, un correo electrónico a los alumnos y les enseñábamos qué era el mundo de los gophers –un servicio consistente en el acceso a la información mediante Internet a través de menús– que precedió al sistema de enlaces de documentos con hipertexto del mundo World Wide Web. Nuestro máster y el mundo de la comunicación científica han evolucionado en paralelo hasta la presente omnipotencia de acceso a la información y a su diseminación en múltiples formas y soportes que se retroalimentan entre sí y que hacen de la comunicación una poderosa herramienta de transmisión del conocimiento y de acceso a la cultura. Una comunicación científica que siempre ha sido un enorme valor añadido para todo tipo de empresas, organizaciones e instituciones y que en el entorno digital ofrece una dimensión inusitada por su eficacia, desde la pura transmisión del saber a la creación de valores, reputación y relaciones sociales. Sin olvidar que hoy las tecnologías de la información y de la comunicación nos permiten responder con mayor eficiencia a las cada vez mayores y lógicas exigencias de transparencia de la sociedad.

Ante la gran oferta de nuevos másteres, ¿qué ofrecen ustedes?
La formación del máster, que fue pionero en sus características cuando nació hace veinte años, ha estado siempre encaminada a una capacitación profesional en todos los ámbitos de la comunicación científica: periodismo, comunicación corporativa y museología. Cada curso se adapta y actualiza el programa en función de la evolución que experimentan estos sectores, en paralelo al de las propias ciencias. El mejor dato son precisamente las salidas laborales que han tenido los participantes todos estos años y que se han ido adaptando en paralelo a la evolución del modelo social y a la situación económica del país. Al ser un máster eminentemente profesional y no estrictamente académico permite introducir programas, investigaciones y actividades estrechamente vinculados con las necesidades y preocupaciones profesionales, sociales y culturales de la sociedad y naturalmente de las empresas y de las instituciones político-administrativas de nuestra época. Nuestro objetivo fundamental es la formación de expertos en la mediación entre la ciencia/tecnología y la sociedad. Para ello ofrecemos una gran interdisciplinaridad, equilibrio entre teoría y práctica y una singular dinámica de grupo. Hay que señalar que una 70 por ciento de los alumnos que han cursado el máster son científicos o científicas y el otro 30 por ciento provienen del mundo de las ciencias sociales (periodistas, comunicadores, marketing, sociólogos e incluso filósofos). Una dinámica interdisciplinaria de grupo que se potencia con el contacto directo con un profesorado muy competente que además de académico (el que menos) se nutre sobre todo de profesionales en activo (la mayoría) representante de los diversos sectores involucrados en la comunicación científica; contacto directo que a su vez posibilita una notable inserción laboral. En suma: un excelente e intenso ambiente de trabajo que se prolonga fuera de las clases y que, en muchos casos, incluso va más allá del propio máster.

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