Paco Poch: un productor adicto a lo imposible

El pasado 26 de mayo se publicó en El Mundo un reportaje
sobre el productor catalán Paco Poch, director del Máster
en Largometrajes para Cine y Televisión
, que se iniciará el
próximo mes de octubre.

El Mundo define a Paco Poch como un romántico sin remedio. “Cuando
a Paco Poch algo le toca la fibra o le llega, intenta participar en el proyecto
como sea”. Su pasión por el cine empezó en la adolescencia y
desde entonces, vive todos sus proyectos con la misma ilusión.

Las formas de ver cine han cambiado. El público del cine de autor no
ha disminuido drásticamente pero según Poch “no hay ninguna fórmula
escrita”. En relación a la explosión de internet, opina que llegará un
momento en que los grandes servidores como Google compraran todas las películas.
A lo largo de su trayectoria profesional, ha producido diversos largometrajes
y documentales televisivos, La senyora de Jordi Cadena, Innisfree de
José Luís Guerín, Gaudí de Manuel Huerga, Cravan
vs Cravan
y La leyenda del tiempo de Isaki Lacuesta y Caracremada de
Lluís Galter, uno de sus últimos descubrimientos. Caracremada se
estrenó en Venecia y ganó el primer premio en el festival austriaco Crossing
Europe
.

Su última película Le Père de mes enfants,
dirigida por Mian Hansen-Love, llegó a las pantallas españolas
el pasado mes de mayo. Esta película se basa en la historia real de
Humbert Balsan, actor y productor francés con más de 25 años
de experiencia, hasta que decidió acabar en su vida en el año
2005. “Me interesó mucho esa dicotomía a la que nos enfrentamos
todos en la vida, y también los productores: ¿mandamos sobre
las cosas o son las cosas que mandan en nosotros? ¿Decidimos o es la
inercia de las cosas la que nos arrastra? A veces, el que pregunta es el que
más sabe. Al menos, Balsan decidió”, reflexiona Poch.

Adjuntamos el artículo completo publicado originalmente el 26 de mayo
en El Mundo (Ed. Catalunya) Tendencies:

Paco Poch: un productor adicto a lo imposible

Producir y distribuir cine es un trabajo sólo apto para románticos
sin remedio. Paco Poch lo es. DesdeMallerich Films ha alumbrado los debuts
de Isaki Lacuesta y el prometedor Lluís Galter, dos de los pocos cineastas
de autor de este país. Su última obsesión: Mia Hansen-Love.
Por Leticia Blanco

El nombre de su productora, Mallerich, viene de la marca de jerseys que fundó su
padre (íntimo, por cierto, de Pierre Cardin). Y su pasión por
el cine, de una temprana fiebre francófila y de las sesiones de autor
que organizaba Jaume Figueras en El Publi, la primera sala de Barcelona que
programó cine de autor. «Era lo único que podrías
hacer siendo un adolescente en el año 73. Ver todas aquellas películas
de Antonioni era la gran apertura al mundo, tanto exterior e interior»,
recuerda Paco Poch.

La trayectoria de este productor detrás de títulos como El
viaje vertical
y de documentales tan comprometidos como El caso
Pinochet
o Buenaventura Durruti, no ha sido fácil
ni llevadera. Pero, pese a las turbulencias del pasado, Poch sigue hablando
hoy con la ilusión intacta de uno de sus últimos descubrimientos,
Lluís Galter. Su debut, Caracremada, logró estrenarse
en Venecia y ganó el primer premio en el festival austríaco
Crossing Europe. «Por la manera que trabaja está claro que Lluís
no será de los que hacen concesiones. Alguien de 27 años que
se plantea una carrera de autor y no piensa en hacer publicidad me admira.
Ahora toca arroparle, estamos ya metidos en su segunda película»,
explica.

A Galter lo conoció en el Máster de Documental de la UPF del
que Poch es profesor, como a otro de sus descubrimientos, Isaki Lacuesta, del
que también produjo su primer largo, Cravan versus Cravan.
Y es que cuando a Poch algo le toca la fibra o le llega, intenta participar
en el proyecto como sea. Si no es produciendo, pues distribuyendo. Gracias
a él, Pedro Costa ha llegado a las salas españolas y también
otro nombre que suele frecuentar la Quincena de Realizadores de Cannes, el
de Mia Hansen- Love, una de sus últimas obsesiones. «Es elegante,
refinada, inteligente y muy humana. Me gustaría producir alguno de sus
proyectos, aunque le tira mucho el norte», se lamenta.

Su última película, Le père de mes enfants (en
el Alexandra y en breve, en los Maldà) es la historia de un productor
de cine al que las deudas empiezan a axfisiar y acaba engullido por la angustia.
La película está basada libremente en la vida de Humbert Balsan,
productor de Hansen-Love y director de la Academia del Cine Europeo, que se
suicidó a principios de 2005. «Me interesó mucho esa dicotomía
a la que nos enfrentramos todos en la vida, y también los productores: ¿mandamos
sobre las cosas o son las cosas las que mandan en nosotros? ¿Decidimos
o es la inercia de las cosas la que nos arrastra? A veces, el que pregunta
es el que más sabe. Al menos, Balsan decidió», reflexiona
Poch.

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