¿Por qué hacen falta modelos de prevención penal para las empresas?

El elevado volumen de producción normativa y su creciente complejidad incrementa el riesgo de incumplimiento por parte de las organizaciones. Esta circunstancia, que comenzó afectando sólo a grandes empresas o grupos internacionales, es actualmente un tema de preocupación para cualquier organización después de que en el año 2010 se introdujo una modificación en el Código Penal Español introduciendo la responsabilidad penal de las personas jurídicas. ‘El entorno de negocio del siglo XXI es totalmente distinto al que teníamos décadas atrás. Tenemos un gran volumen de normas impuestas por la legislación o las administraciones públicas y otras que asumen voluntariamente las propias empresas en términos de políticas o códigos éticos de conducta. Todo ello hace preciso disponer de mecanismos que garanticen su aplicación y de ahí que la función del Complaince sea tan necesaria no sólo para garantizar el cumplimiento de estas normas sino también de los estándares éticos’, explica Alain Casanovas, director del Postgrado en Complaince del UPF-IDEC.

Una forma de mitigar y de evitar la responsabilidad penal es disponer de modelos de responsabilidad penal. ‘Son en definitiva una tipología de modelo de Complaince aplicado a la prevención y detección de la comisión de posibles delitos en el contexto de la actividades legales de la empresa’. La modificación del Código Penal introduce la obligatoriedad de modelos de prevención penal en las empresas, destinados, obviamente, a la prevención y gestión de riesgos penales relacionados con la corrupción de particulares, temas ambientales, de privacidad, etc.’.

Casanovas advierte que las consecuencias de no disponer de estos modelos de prevención no son solo penales sino también el riesgo reputacional para la empresa y la consecuente pérdida de confianza o credibilidad de los consumidores. 

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