Recuerdo a José Manuel Lara y su amor al oficio de editor

Artículo de Javier Aparicio Maydeu, director del Máster en Edición del UPF-IDEC, en recuerdo al presidente de Planeta, José Manuel Lara Bosch,  fallecido el sábado a los 68 años.

José Manuel Lara y su amor al oficio de editor

La pérdida de José Manuel Lara Bosch es dolorosísima. Porque perdemos a uno de nuestros más prestigiosos hommes d’affaires, porque encarnaba la imagen del poder pero asimismo de la generosidad cuando se trataba de salvaguardar el hábitat editorial. Es fácil pensar que su Grupo Planeta simplemente absorbía por avaricia, pero es justo recordar que muchas veces compraba por solidaridad sellos que eran imprescindibles pero en determinados momentos de su historia necesitaron apoyo. En vez de sólo reprocharle la contundencia de sus palabras en público, habría que haberle agradecido su franqueza, aunque sabido es que la franqueza jamás gusta a todos por igual. Pese a la expansión internacional de su grupo, nunca quiso ni plantearse la posibilidad de olvidar la obra de su padre y el hecho de que el holding Planeta nació de una industria del libro que él estaba haciendo más y más grande. Se rodeó siempre de espléndidos profesionales con los que mejorar el sector editorial, y no sólo en las cifras, es obvio que también en la calidad de sus libros.

Una tarde de junio de 2009 hizo felices a los estudiantes del Máster en Edición de la Universitat Pompeu Fabra, dándoles, dándonos a todos, una lección magistral de perspicacia y de amor al oficio de crear artefactos que entretengan, y por encima de todo que formen y que hagan pensar. Nuestra deuda con su generosidad sólo ha ido aumentando año tras año, y el Máster recibió siempre su apoyo a nuestra labor de formación práctica y profesional de editores de todo el mundo, y de forma anticipada no hace mucho que nos felicitó por nuestro 20 aniversario.

Mientras escribo estas palabras tratando de huir de la tristeza, él debe de estar ya explorando el mercado, planeando estrategias, pensando en comunicar más y comunicar aún mejor.

Me será muy difícil olvidar lo que les dijo aquella calurosa tarde de junio a los estudiantes del Máster: “No os engañéis. Si pudiera, lo que yo más querría es montar, solo, una pequeña editorial y empezar de nuevo”.


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