Joan Oliveras Bagués, Consejero Delegado de la empresa Masriera Joiers, clausura el año académico 2009-2010 del IDEC-UPF

El pasado lunes 22 de noviembre tuvo lugar en l'Auditori de Barcelona el acto de graduación del año académico 2009-2010 del IDEC-Universitat Pompeu Fabra. La clausura contó con la intervención de Jaume Casals, vicepresidente del IDEC-UPF y con la conferencia a cargo de Joan Oliveras Bagués, Consejero Delegado de la empresa Bagués Masriera Joiers.

En su intervención, Oliveras habló de lo que denomina ?la tercera revolución posible en la historia moderna?. ?Primero- expuso- fue la revolución del romanticismo, tiempo para la calidad, tiempo para el tiempo. Después, la revolución de Google, la de la sociedad en red, la de la información y la velocidad. Y finalmente la revolución posible, la del emprendedor, la del valor del tiempo, el tiempo para crear.?

Para exponer su tesis se refirió primero al hecho de que la empresa puede y debe ser la plataforma de este cambio necesario en una sociedad que añade a la crisis de civilización una intensa y larga crisis económica. Así, Joan Oliveras Bagués afirmó que: ?La empresa debe, como ámbito de relaciones humanas con capacidad de generar espacios de cooperación en un objetivo común y que encuentra el objetivo de su existencia en la generación de riquezas, ejercer un liderazgo no solamente económico sino también civil. En sí puede ayudar a definir desde un punto de vista empírico los valores necesarios que establezcan un nuevo modelo en los aspectos del sentido de comunidad y el compromiso ciudadano con esta comunidad.?

Para Oliveras, esta empresa, el instrumento de cambio de la sociedad, debe estar creada y conducida por emprendedores pues ha de buscar un compromiso real más allá de una apuesta de comunicación o de marketing que no responda sólo a planteamientos estratégicos o que constituya una síntesis de afirmación de un departamento de Marketing adaptado a las últimas tendencias de moda o a un programa publicitario.

En esta línea, Joan Oliveras Bagués afirmó que la empresa desarrolla un papel irrenunciable de portavoz no sólo de una realidad económica sino de una comunidad cultural concreta y su actividad, porque su compromiso son elementos que construyen la imagen y los valores de una sociedad en el mundo.

El ponente también se dirigió a los alumnos graduados del IDEC-UPF, haciendo especial hincapié en su esfuerzo, su capacidad de compromiso y sus actitudes creativas. ?Estamos tal vez delante de una nueva cultura que se afirma cada vez con más seguridad, fruto de una necesidad indiscutida. Por ello, el emprendedor, un creador consciente de la magnitud de su peso como dinamizador social de primer orden, tiene que comprometerse con un mundo complejo y poliédrico como nunca.?

Para finalizar su discurso expuso tres cuestiones básicas en el progreso de una sociedad y de un país, que vertebran la actividad en las empresas con objetivos claros: dónde vamos, cómo y cuándo. Explicó que si no hay respuestas o si la respuesta no es compartida no se producirá un progreso, no habrá un futuro en común.

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