Jaume Puig-Junoy: ‘La evaluación sanitaria puede mejorar el sistema si nos la tomamos en serio’

El auditorio del IDEC-UPF fue el escenario de la presentación del libro La evaluación de tecnologías sanitarias en cinco países europeos: aprendiendo unos de otros, una obra en la que han participado un equipo multidisciplinar de expertos bajo la coordinación de la Fundación Gaspar Casal. El libro analiza la situación de la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) en 5 países: España, Alemania, Suecia, Reino Unido y Francia y sitúa  a España líder en cuánto a número de agencias (8) y producción de informes de evaluación sanitaria (alrededor de 60). De hecho, España sumando informes y guías está por encima de los otros cuatro países estudiados. Juan del Llano, Director de la Fundació Gaspar Casal y uno de los autores del libro, señala que “a través de este libro se han podido identificar las mejores prácticas y se ha preparado una hoja de ruta para España”.

El profesor Jaume Puig-Junoy, director del Máster en Economía de la Salud y del Medicamento, fue muy claro. ‘En el tema de la evaluación nos la jugamos porque si no ponemos orden el sistema de pensiones y el sistema sanitario actual es insostenible. Tenemos capacidad productiva, capacidad investigadora pero no sirve de nada si todo ello no repercute en la toma de decisiones políticas a nivel macro y micro’, afirmó. Según Puig-Junoy, ha llegado el momento de decidir si queremos parecernos a los países del norte e implementar criterios de decisión claros basados en el beneficio terapéutico y en el coste-efectividad o queremos mantener un sistema ‘más castizo’. ‘En algunos países la evaluación de coste-efectividad explica el 82% de las decisiones políticas. Aquí no lo sabemos y eso es básico si nos queremos tomar en serio la evaluación pensando en la sostenibilidad’.

Puig-Junoy coincide con los expertos en la necesidad de reglar la evaluación sanitaria con el fin de unificar objetivos (seguridad, eficacia, coste-efectividad), promover la independencia en los procedimientos, incorporar la participación de los afectados (industria, profesionales, pacientes…), fijar la metodología, los criterios de decisión e implementación y finalmente la transparencia y la publicidad. Y es que precisamente en este último punto parece que España pincha. Al contrario de lo que ocurre en otros países, en España no se explica cómo se toman las decisiones ni si tienen relación o no con todo proceso de evaluación. ‘La mejor forma de poder juzgar a los políticos es saber qué hacen y porqué lo hacen’.

El acto contó en la clausura con la asistencia del conseller de Salud, Boi Ruiz.

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