El reto del gobierno y la banca de Andorra

El Instituto Nacional de Finanzas de Andorra (INAF), el regulador financiero del país, ha intervenido la Banca Privada d'Andorra (BPA), entidad que está siendo investigada por el Gobierno de los Estados Unidos por canalizar presuntamente fondos del crimen organizado. ‘La denuncia del Tesoro de Estados Unidos sobre Banca Privada d’Andorra aún siendo una mala noticia, puede convertirse en una gran oportunidad. Todo dependerá de cómo juegue sus cartas el gobierno andorrano. De momento, la inmediata comparecencia de su jefe de gobierno, apunta buenas maneras y unos excelentes reflejos políticos’, afirma Xavier Puig, director del área de Banca y Finanzas de la UPF Barcelona School of Management.

Según Puig, es importante señalar que no es la solvencia bancaria de la BPA lo que está en entredicho. ‘El conjunto de la banca andorrana, que consta de 5 entidades, tiene en promedio ratings de solvencia mejores que la banca española.  De hecho Andorra como país tiene un rating superior al del reino de España, triple B + por triple B’.

El sector financiero de Andorra representa el 20% de su PIB. Es el sector clave de su economía. Por ello, a partir del año 2009, Andorra inició una política de adopción de estándares internacionales respecto al intercambio de información fiscal y a la prevención del blanqueo de capitales. La ratificación, en el año 2011,  del convenio de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacionales o la firma reciente de los convenios para la no doble imposición con Francia y España son una muestra de ello. ‘Sin embargo, promulgar leyes o firmar convenios, no sirve de mucho si no se dotan de los recursos necesarios para garantizar su cumplimiento con una buena supervisión y control internos’, apunta Puig. El gobierno de Toni Martí –dice- tiene, gracias a este escándalo, la fuerza moral para implementar reformas que aunque incomodas, aparecen ahora como totalmente justificadas e imprescindibles. Además acaba de ganar unas elecciones, tiene mayoría y suficiente tiempo por delante.

Para Xavier Puig, estas reformas deben ir encaminadas a reforzar la INAF –el Instituto Nacional Andorrano de Finanzas– la máxima autoridad bancaria y el UIF –Unidad de Inteligencia Financiera-. Solo piensen en qué hubiera pasado si hubieran sido estas instituciones y no el Tesoro de Estados Unidos quien hubiera actuado contra esas malas prácticas bancarias de las que ahora estamos hablando. ‘La banca andorrana y el gobierno de Andorra tienen capacidad y solvencia suficiente para conseguir superar este reto’, concluye.

 

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