El documentalista Frederick Wiseman, doctor honoris causa por la UPF

A propuesta del Departamento de Comunicación de la UPF que dirige el profesor José Fernández Cavia, el Consejo de Gobierno de la UPF ha aprobado conceder el título de doctor honoris causa al documentalista y cineasta norteamericano Frederick Wiseman. El acto de investidura está previsto que se celebre el próximo 3 de mayo.

"La concesión de un doctorado honoris causa en Frederick Wiseman supone no sólo el justo reconocimiento de una valiente trayectoria que ha sido siempre referente a los estudios sobre cine, sino también una reafirmación del compromiso de la Universidad Pompeu Fabra con la potenciación de la arte como vía de investigación y de denuncia", manifestó Fernández Cavia.

Frederick Wiseman (Boston, 1930) comenzó su carrera en 1967 y aún sigue en activo como uno de los directores de documental más prestigiosos de la historia del cine. Su colaboración en el conocimiento cinematográfico y sociológico ya ha sido avalada por numerosos premios individuales (incluyendo el León de Oro de Venecia a la mejor trayectoria en 2014 o los títulos de Comendador de la Orden de las Artes y las Letras francesa en 2000 y de Miembro Honorífico de la Academia de las Artes y las Letras estadounidense en 2001). Su prolífica obra se puede considerar una herramienta de investigación de la realidad social.

Un compromiso con el género documental

La relacion de Wiseman con la UPF es muy antigua, y se remonta a su colaboración a propósito de la fundación del Máster en Documental de Creación de la UPF Barcelona School of Management, bajo la direcciónde Jordi Balló, un programa formativo que se ha convertido en referente en el impulso y análisis de este género.

Desde su creación, el Máster en Documental de Creación ha invitado a reconocidos cineastas como Joaquim Jordà, Jean-Louis Comolli, Victor Kossakovsky o José Luis Guerín y ha impulsado una cantera de jóvenes documentalistas catalanes e internacionales. Fue Frederick Wiseman quien inauguró las clases de la primera edición del Máster en 1998, como una declaración de intenciones de la influencia que debería ejercer entre los jóvenes cineastas.

La transversalidad de la obra documental de Frederick Wiseman conforma un mosaico que no interesa sólo al sociólogo o el antropólogo, sino a cualquier miembro de la sociedad, y que especialmente apela a la universidad entendida como conglomerado de conocimiento y ojo crítico sobre todos los sectores donde trabajarán sus estudiantes.

Coincidiendo con el nombramiento honoris causa de la Universidad Pompeu Fabra, la Filmoteca de Cataluña tiene previsto dedicar el mes de mayo un ciclo a este referente mundial del cine y el documental norteamericano. Frederick Wiseman ha sido invitado el 3 de mayo a las 20.00 horas a presentar su propio ciclo que constará de una selección de diez películas escogidas conjuntamente con este emblemático director de cine.

La producción de Wiseman

La producción audiovisual de Wiseman se puede considerar una trayectoria de investigación de pleno derecho. Ha sabido retratar postulados de Althusser, Foucault o Fromm con la clarividencia y la concreción que permite la imagen en movimiento.

A lo largo de más de 40 películas, todas ellas con gran recorrido por festivales internacionales, Frederick Wiseman se ha convertido en un agente histórico de primer orden en intervenir políticamente mediante la denuncia y la atención a ámbitos tan diversos como la asistencia sanitaria, la vivienda pública, el ejército, el museo o la investigación científica, apostando siempre por priorizar la voz de los trabajadores y otros participantes de las instituciones por encima de una posible voz narradora.

Desde la cruda mirada a una institución psiquiátrica en su primer filme, Titicut Follies (1967), que fue prohibido durante décadas y que figura en la mayoría de listas canónicas del género, hasta el retrato de una de las comunidades más étnicamente variadas de Estados Unidos en su última obra, In Jackson Heights (2015), Wiseman ha mantenido un alto compromiso político y social por lo que se ha centrado temáticamente en la grabación de los procesos e instituciones que regulan nuestra sociedad.
Entre estas obras toman especial relevancia para nosotros aquellas dedicadas a la educación: High School (1968, parte del Registro Nacional de Filmes de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos desde 1991) y High School II (1994), ambas dedicadas a la educación secundaria, y At Berkeley (2013), que por su atenta radiografía al funcionamiento de uno de los centros educativos más prestigiosos del mundo constituye una obra valiosa para cualquier miembro de una comunidad académica.

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