Antonio Orejudo: ‘El buen escritor es una persona que borra más que escribe’

Antonio Orejudo se autodefine como novelista social con dotes de soldado, de niño desobediente  y de crítico castrador. Esas tres figuras son, a su parecer, necesarias en él para desarrollar su profesión. ‘La disciplina a la hora de escribir, la naturaleza desvergonzada de un niño y el tener el coraje de borrar y desechar tu propio trabajo son para mí virtudes esenciales en un escritor’. Orejudo impartió la conferencia inaugural ‘Consejos a un joven escritor’ del Máster en Creación Literaria del UPF-IDEC. ‘Antonio Orejudo representa lo mejor de las últimas generaciones de la narrativa española y de su experiencia como escritor se puede aprender mucho’, apuntó Jorge Carrión, codirector académico del Máster.

‘No hay consejo que valga pero sí puedo relataros algunas conclusiones personales’, anunció Orejudo. Conclusiones que resumió en diez puntos:

1- No escribas. El estado natural del escritor es leer. Sólo cuando encuentres algo que realmente te estimule, ¡escribe! Yo soy un escritor que escribe cada día. Le dedico 3 o 4 horas a mi trabajo pero trato de practicar la abstinencia como escritor. No comprendo cómo se puede publicar una novela cada año.

2- Haz deporte. El trabajo de escribir requiere resistencia y preparación física. Como un buen soldado, requiere disciplina, esfuerzo, constancia y resistencia. Yo me levanto temprano y cumplo a rajatabla mis horarios.

3- Desobedece. Deja que salga el niño que hay en ti, desvergonzado, irreverente, que se salta las reglas y se divierte. De ahí obtendrás la chispa que todo libro tiene que tener.

4- Cástrate. Escucha tu voz de crítico castrador para borrar lo que ha hecho ese niño desobediente y que interiormente tú sabes que no es bueno.

5- Borra. El buen escritor es una persona que borra más que escribe. Me orgullezco de haber desechado novelas enteras y años de trabajo. Pero es peor publicar y arrepentirse.

6- Mezcla. Experimenta con los sabores de la literatura y juega con los géneros, los planteamientos, las estructuras. Me gusta la literatura que te sorprende con sabores inesperados.

7- Piérdete. Hay autores que trabajan con un mapa y antes de ponerse a escribir elaboran un esqueleto muy perfilado de la novela (número de capítulos, personajes, tramas…). Funciona, aunque a mi personalmente me gusta ir a ciegas. La escritura genera escritura y, aunque pierdes más tiempo, me divierte ver los distintos caminos a los que me lleva.

8- No te masturbes. No te busques en Google ni leas las críticas. Elimina el riesgo que esas críticas solidifiquen lo que tú haces, sea bueno o malo, y te encasillen. Mi consejo es que no dejes que la crítica literaria haga lo que tú deberías haber hecho en el punto 4.

9- Dedícate a otra cosa. Dedica un tiempo limitado a escribir y concentra todos tus esfuerzos en ello. Después, haz otras cosas: deporte, comprar, cocinar, estar con la familia, ser persona…

10- No escribas el mismo libro. No sé definir dónde termina el estilo y empieza el autoplagio pero no hay nada más aburrido que repetir algo que ya has hecho. Desaprende a escribir y no tengas miedo a decepcionar con un libro que sorprende a todos por ser diferente.

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