Tres alumnos del Máster en Abogacía ganan el III Concurso de Derechos Humanos de la UPF

  • Elena Alvárez, Andreu Martí y Eduard Butterfield, en representación del Estado, han sido los ganadores del concurso
  • Se enfrentaron a una simulación de litigio contra España por un hipotético caso de scratches, lesiones graves y libertad de expresión y reunión
  • Viajarán a Estrasburgo para visitar y asistir a una audiencia real en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos

Elena Alvárez, Andreu Martí y Edward Butterfield, alumnos del Máster en Abogacía del UPF-IDEC, han sido los ganadores de la  tercera edición del Concurso de Derechos Humanos "Inger Helga Pedersen" organizado por el Departamento de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra y abierto a estudiantes de cualquier programa de Máster y/o Doctorado en Derecho de las Universidades catalanas. Este concurso de simulación de litigio tiene por objetivo promover la discusión y formación en temas jurídicos relativos a  los Derechos Humanos. Ello les enfrentó al equipo formado por Andrea Porta, Sheila Méndez y Ana Violant, en un complejo caso donde un partido político con ideología basada en la oposición a la inmigración masiva presentaba una demanda contra España por incumplir el Convenio Europeo de los Derechos Humanos.

El caso hipotético que tuvieron que defender los participantes concernía a los enfrentamientos entre Unión Patriótica Española (UPE), partido político cuyo objetivo central era evitar cualquier abuso por parte de los extranjeros de las riquezas del país, y el grupo ciudadano Comitè Antifeixista de Catalunya. Uno de estos  enfrentamientos terminó en graves altercados y varias personas heridas, entre ellas un joven de UPE de 17 años a quien los golpes recibidos le provocan una tetraplegía. La demanda contra España estaba relacionados con la falta de imparcialidad e independencia del juez instructor del caso que acabó sobreseyéndose por no poder identificar a los posibles autores, con la falta de investigación y de protección por parte de las fuerzas de seguridad del Estado y la obligación a respetar los derechos humanos, la vida privada y familiar de las personas y la libertad de expresión y de reunión y asociación. ‘El objetivo de este concurso es trabajar casos conectados con la realidad, complejos en el procedimiento y de plena actualidad. El año pasado tratamos los desahucios y este año se buscó un caso complicado en base a partidos políticos con discursos muy extremos y muy al límite de los derechos humanos, scraches, enfrentamientos ciudadanos, altercados con heridos graves, posibles irregularidades o negligencias policiales, etc, etc.’, explica Ramon Ragués, director del Máster en Abogacía de la UPF y uno de los miembros del tribunal.

Al concurso se presentaron una docena de equipos, a quienes por sorteo se les adjudica la representación del Estado o de la víctima (una representante del partido político en cuestión). ‘El Estado en este caso lo tenía un poco más fácil porque para condenar a un Estado hay que presentar argumentos muy sólidos, sin embargo lo que se valora por parte del jurado es el nivel de defensa, el análisis de admisibilidad, el conocimiento del procedimiento, los aspectos legales relacionados con el Convenio Europeo de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales y las citas de jurisprudencia’. Los dos equipos finalistas tuvieron que enfrentarse  en una audiencia final ante un Tribunal formado por profesores de las diferentes áreas del Derecho de la Universidad  y presidido por la magistrada Miriam de Rosa, que falló finalmente en favor de la representación de Estado. 

Según Ragués, el nivel de ambos equipos fue muy bueno así como la profesionalidad de los abogados pero la contextualización de los hechos, el orden en la exposición y la capacidad de respuesta y reacción del equipo que representaba al Estado decantó la sentencia.

El equipo ganador recibe, a modo de premio, una visita a la sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde asistirán a una audiencia de algunos de los casos que se encuentran en trámite y podrán dialogar con algunos de los jueces y funcionarios.

Ambos equipos se felicitaron mutuamente por la actuación. ‘Nos toco ser las víctimas y es complicado porque te toca defender, en muchas ocasiones, situaciones que están en contra de tus propias convicciones pero nos enseña que ese es justamente el papel de un abogado: saber que todo el mundo tiene el derecho a ser defendido y ejercer de la forma más objetiva y justa posible’, comentaba el equipo que representaba a la víctima. ‘Ganes o no ganes el concurso, es una oportunidad única  de poner en práctica los conocimientos adquiridos, trabajar en equipo y preparar un caso complicado, actual y que llega a una instancia como el Tribunal de Estrasburgo. Sin duda, el trabajo realizado es una gran experiencia para nuestra posterior vida como abogados’, señalaban los alumnos representantes del Estado.

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