El caso Turing, especulación financiera con los medicamentos

La polémica en Estados Unidos tras el anuncio de una pequeña biotec, Turing Pharmaceuticals, de incrementar un 5.000% el precio de Daraprim, un medicamento que se utiliza desde los años cincuenta para tratar la toxoplasmosis, ha levantado la alarma sobre la posibilidad que la especulación financiera llegue a los medicamentos y ha desatado oleadas de preocupación en la comunidad médica.

Turing Pharmaceuticals adquirió en agosto los derechos Daraprim para su comercialización en Estados Unidos. El fármaco fue desarrollado por primera vez en la década de 1940 y se utiliza para tratar la toxoplasmosis, una infección que no es común, pero es particularmente peligrosa y puede ser fatal cuando afecta a los bebés nacidos de madres cuyos sistemas inmunológicos están comprometidos críticamente porque sufren de SIDA o algunos tipos de cáncer. Martin Shkreli, de 32 años y director ejecutivo de Turing Pharmaceuticals, ordenó la subida de precio del medicamento de la noche a la mañana en más de un 5.500%. De repente, un medicamento que costaba 13,50 dólares pasó a costar 750 dólares. ‘Se trata de un fenómeno muy propio de los Estados Unidos con un mercado sin regulación explícita de precios y en el que algunos especuladores financieros aprovechan ‘agujeros’ regulatorios que es lo que permite que pasen estas cosas’, explica Jaume Puig-Junoy, director del Máster en Economía de la Salud y del Medicamento de la UPF Barcelona School of Management.

El del Daraprim no es un caso aislado. La compañía Valeant compró los derechos del Nitropress, un medicamento recetado para la hipertensión cardiaca, y el Isuprel, para el tratamiento y regulación de ritmos cardiacos anormales, y el mismo día que los adquirió multiplicó su precio (hasta un 500%).  'Es una operación de especulación que sólo dura un tiempo limitado ya que no pueden subir el precio en todo el mundo y si mantuvieran los altos precios se podrían re-importar los medicamente hacia Estados Unidos', apunta Puig-Junoy. No obstante, el profesor coincide en la gravedad de los hechos que, sin tener en cuenta que afecta a la salud de las personas, sólo busca conseguir ‘claros beneficios especulativos’.

Las subidas se aprovechan de que no son medicamentos de uso masivo, lo que desincentiva a otros laboratorios a desarrollar genéricos y afrontar el largo y costoso proceso de validación y registro administrativo.  ‘Esto es escasamente probable que suceda en Europa donde los precios de los medicamentos están muy regulados’, tranquiliza Puig-Junoy.

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