Barcelona, una gran capital del mundo

El director del Máster en Dirección Financiera y Contable, Oriol Amat, opina del aumento del IVA en un artículo en La Vanguardia publicado el pasado 18 de julio. El catedrático de la economía financiera de la UPF da su opinión sobre Barcelona, a la que califica de ?una de las mejores ciudades europeas para la localización de empresas?.

En su artículo, Oriol Amat afirma que Barcelona ha sabido ganarse un lugar en el mundo, pero afirma que aún le quedan muchos retos, entre los que enumera ?innovación, internacionalización empresarial, corredor del mediterráneo o vuelos internacionales? entre otros. Como conclusión afirma que ?hay que seguir trabajando duro?.

Oriol Amat es director del Máster en Dirección Financiera y Contable y participa como docente en numerosos programas del IDEC. Las áreas de interés profesional del catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la UPF son el análisis de empresa y la contabilidad de gestión. Oriol Amat ha publicado recientemente el libro Euforia y pánico, en el que analiza las causas de la situación económica actual.

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Hace unos años, volando de Auckland H a Sydney un pasajero me preguntó de donde era y al decirle de Barcelona me contestó "¡Ah, la capital de España!". No hay para tanto, pero los Juegos Olímpicos de 1992 fueron una oportunidad única y se aprovechó. Desde entonces Barcelona ocupa un lugar en el mundo. En ciertos temas, Barcelona ha tenido suerte, por ejemplo con su estratégica situación geográfica. Es un enlace clave entre la península y el resto de Europa. También ejerce muchos liderazgos en el Mediterráneo.

El saber-hacer de sus recursos humanos ha sido decisivo. Barcelona es la única ciudad del mundo con nueve edificios Patrimonio de la Humanidad, gracias a Gaudí y el Modernismo. La capacidad de trabajo y cultura empresarial de los barceloneses explican que el nivel de paro sea inferior al del resto de España. En la actualidad el paro es muy elevado pero conviene recordar que en 2005, cuando el paro barcelonés era del 8,9%, las empresas no encontraban personal. Es una señal de que hay mucha economía sumergida.

Según diversos rankings, Barcelona es una de las mejores ciudades europeas para la localización de empresas, superada sólo por Londres y Paris. Es la tercera ciudad del mundo en congresos internacionales y la primera de Europa en cruceros. Es un centro logístico muy importante con puerto y aeropuerto de gran capacidad y situados cerca uno del otro. En esto, Spanair puede ayudar mucho.

Los indicadores muestran que la satisfacción de los barceloneses es elevada y la esperanza de vida es muy alta: 82,1 años. La marca Barcelona cada vez vende más y el Barça es un gran embajador. Empresas como Mango, Custo, Damm... también ponen su granito de arena. Se ha acogido a un alud de inmigrantes sin conflictos relevantes. El 20% de sus habitantes ha nacido en otras partes de España y el 21,8% proviene del resto del mundo. Los italianos, seguidos de los ecuatorianos, bolivianos, paquistaníes, peruanos y marroquíes, son los más numerosos. Es verdad que tenemos litigios recurrentes con España, pero amigos de otros países (con altos niveles de pobreza, inseguridad, corrupción?) me dicen que ojalá ellos sólo tuvieran nuestros problemas.

Pero Barcelona también tiene debilidades. Muchas de sus empresas han de reformular su modelo de negocio para mantenerse y crecer. Esto exige capacidad de desarrollar ventajas competitivas lo que depende de la calidad educativa, las infraestructuras y la capacidad de innovación. La educación presenta deficiencias importantes ya que hay pocas personas con educación intermedia y especializada y un exceso de personas sin cualificación o con cualificación excesiva.

La enseñanza universitaria produce demasiados jóvenes formados en especialidades con poca demanda social. El nivel de inglés sigue siendo de los más bajos de Europa. El sistema educativo fomenta el funcionariado y la busca de trabajos estables en lugar de animar el espíritu creativo. Otra amenaza para la competitividad está en las infraestructuras de transporte, telecomunicaciones y energía. La inversión en I+ D+ i es muy reducida, y no llega a la mitad sobre el PIB de lo que invierten otros países como Alemania, Suecia o Finlandia. El exceso de burocracia lo pone muy difícil a las empresas. Barcelona tiene unas finanzas saneadas, pero necesitamos una Administración Pública más proactiva y que ayude a generar riqueza y bienestar. En transparencia de la gestión pública, Barcelona está bastante bien según la ONG Transparency Internacional, pero debe mejorar su transparencia en contratación de servicios públicos.

En conclusión, Barcelona ha sabido ganarse un lugar importante en el mundo. Ha conseguido reinventarse para pasar de ser la ciudad gris y de espaldas al mar de los años setenta a convertirse en una de las ciudades más atractivas del mundo, tanto por su calidad de vida, como para los negocios y el turismo. Para reforzar el liderazgo y prestigio actual quedan muchos retos: innovación e internacionalización empresarial, corredor mediterráneo, vuelos intercontinentales, fomento del turismo de calidad, mejora de la seguridad ciudadana, dominio del inglés, integración plena de la inmigración, gestión pública proactiva? en definitiva, hay que seguir trabajando duro.

Articulo publicado en la página 6 de Dinero, La Vanguardia (18/07/2010)

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