El llegat dels Jocs Olímpics de Barcelona 92, per Carles Murillo

Barcelona s'ha convertit en una ciutat referent no només per al sector del turisme sinó també per a la indústria de l'esport organitzant grans esdeveniments esportius a nivell mundial i nacional que atrauen milers de persones cada any, a més de ser un hub destacat en la creació d' start-ups relacionades amb la tecnologia i l'esport. Carles Murillo, director del Màster en Direcció i Gestió de l'Esport, va participar en l'en el XII Fòrum Olímpic de Barcelona dedicat aquest any al 25 aniversari dels Jocs Olímpics de Barcelona. Murillo va explicar com van influenciar els Jocs Olímpics de Barcelona 92 en el model de turisme actual de la ciutat, el llegat que van deixar i com els Jocs es van convertir en la millor carta de presentació de la ciutat de Barcelona al món. A continua un

El legado de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, por Carles Murillo

El legado material

Entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 1992, se celebraron los Juegos Olímpicos con un gran éxito de organización y de resultados deportivos que convirtieron a Barcelona en la capital mundial del deporte. Desde su designación como sede olímpica, el 17 de octubre de 1986, la ciudad fue experimentando una gradual transformación que convirtieron a la capital catalana en una ciudad totalmente diferente a la de entonces. La construcción de las nuevas rondas de circunvalación, la apertura de la ciudad al mar, la construcción de nuevos equipamientos deportivos o la creación de nuevas viviendas fueron algunas de las actuaciones más destacadas, situando a Barcelona como una de las ciudades más atractivas a nivel mundial y, polo de atracción para el sector turístico.

Una de las mayores y principales transformaciones de la ciudad fue la creación de nuevos ejes viarios, como las Rondas de Dalt y del Litoral para absorber el incremento de tráfico y descongestionar el centro de la ciudad. Se construyeron nuevas viviendas y servicios para acoger a los deportistas en barrios como el Vall d’Hebrón y la Diagonal, incluso, gracias a la reapertura de la ciudad al mar, se creó un nuevo barrio que sería la gran Vila Olímpica de los Juegos Olímpicos situada en una nueva y privilegiada zona de la ciudad, justo al lado del mar, al que Barcelona ya no le daba la espalda.

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Se construyeron nuevas instalaciones deportivas, con el Palau Sant Jordi, diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki, como uno de los grandes emblemas de los Juegos Olímpicos, además, se realizaron profundas remodelaciones en instalaciones como el Estadi Olímpic Lluís Companys o las piscinas Bernat Picornell en el Anillo Olímpico, el Centro Municipal de Tenis o el Velódromo de Horta entre otras muchas. La gran mayoría de las instalaciones deportivas han sido reutilizadas posteriormente y no han caído en el olvido o la infrautilización como ha ocurrido en otras ciudades que han albergado los Juegos Olímpicos. Además de las instalaciones deportivas en Barcelona, también se llevaron a cabo importantes proyectos deportivos en las subsedes de la competición, como la construcción del Canal Olímpic en Castelldefels, “durante todos estos años la actividad del canal se ha ido transformando para conseguir su sostenibilidad en un modelo basado entre el deporte y el ocio, sólo con el deporte federativo sería muy difícil la rentabilidad de la instalación” comentó Arseni da Palma, actual director, durante el XII Fòrum Olímpic dedicado al 25 Aniversario de los Juegos Olímpicos celebrado en el INEFC de Barcelona.

Inversiones en nuevas telecomunicaciones, en infraestructuras medioambientales con nuevos espacios verdes en la ciudad o inversiones en modernizar y crear nuevos equipamientos hoteleros en la ciudad y sus alrededores fueron otras de las actuaciones que ayudaron a la transformación de la ciudad.

El legado inmaterial

El éxito de los Juegos Olímpicos puso a la ciudad de Barcelona en el panorama mundial, siendo uno de los destinos turísticos con más crecimiento después de la celebración de unos Juegos Olímpicos, como se puede apreciar en el siguiente gráfico.

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Según Carles Murillo, Director del Máster en Direccion y Gestión del Deporte de la Barcelona School of Management – Universitat Pompeu Fabra, “los Juegos Olímpicos representaron un disparador del turismo en la ciudad”. También destacó algunos de los factores claves del éxito del turismo en Barcelona a lo largo de todos estos años, “la diversificación, la adaptación a los nuevos modelos de planificación de las vacaciones y saber atraer las motivaciones de los turistas son clave para el éxito del turismo en Catalunya”.

Barcelona se ha convertido en una ciudad referente no sólo para el sector del turismo sino también para la industria del deporte, organizando grandes eventos deportivos a nivel mundial y nacional que atraen a miles de personas cada año, además de ser un hub destacado en la creación de start-ups relacionadas con la tecnología y el deporte, “el incremento de negocios, sobretodo digitales y tecnológicos relacionados con el deporte, son un factor de acompañamiento importante para el crecimiento del turismo” destacó Carles Murillo durante su intervención, en la que también puso de manifiesto el aumento de turistas que realizan vacaciones relacionadas con el deporte y lo que gastan durante todos los días de su estancia que, en la mayoría de los casos, también vienen acompañados de familiares y amigos.

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La implicación y el orgullo de la gente de Barcelona, viviendo en primera persona los Juegos y con un movimiento de voluntarios que no se había vivido hasta ese momento en unos Juegos, ha sido la mejor herencia que este evento ha dejado a la ciudad y que perdura todavía hoy en día en los eventos que se realizan en la ciudad, donde el voluntariado es uno de los elementos básicos para el éxito de los mismos, un movimiento y un espíritu que nació en 1992 y que todavía sigue vigente hoy en día en la ciudad como el mejor legado inmaterial de los Juegos Olímpicos.

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